Planificación fiscal sistemática del ahorro

Hace unas semanas, el equipo editorial de Weblogs, empresa de medios online propietaria de Xataka o El Blog Salmón entre otras publicaciones, se puso en contacto conmigo para ofrecerme participar como firma invitada en el blog de Selfbank con un artículo relacionado con la planificación fiscal del ahorro en el día a día.

Si bien intenta dar consejos básicos que puedan ser aprovechados por la generalidad de los inversores, no sólo por los grandes patrimonios, creo relevante enlazarlo desde el blog para los que esteis interesados.

Por supuesto se aceptan comentarios y, si te parece interesante, COMPÁRTELO.

Diciembre 2015

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Planificación fiscal sistemática del ahorro

Aunque cuando se acerca el final de año a todos nos entran las prisas por optimizar lo más posible la declaración de la renta que deberemos presentar en junio del año que viene, no está de más abstraerse de vez en cuando de la esclavitud de lo urgente y permitirse un respiro para planificar lo importante. Con este espíritu en mente, queremos traer a continuación algunas ideas, estrategias y consejos para que los ahorradores puedan realizar una planificación fiscal de sus rentas del ahorro, no sólo para este ejercicio, sino de forma natural y coherente en un entorno plurianual. Empecemos con lo básico.

Desde un punto de vista del IRPF, en España hay fundamentalmente dos vías para optimizar fiscalmente la rentabilidad de nuestras inversiones: por un lado está la posibilidad de reducir efectivamente la tributación vía beneficios fiscales y por otro lado también existe la posibilidad de diferir la tributación de la rentabilidad obtenida, lo cual si bien no supone un beneficio fiscal “per se”, sí supone un incremento de la rentabilidad financiera global de las inversiones.

[Continúa en este enlace]

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Planificación fiscal de la inversión financiera (II): el Impuesto sobre el Patrimonio

Aviso que este post va a ser algo largo y un poco técnico. No obstante, muy importante para los que se quieran dedicar a la planificación fiscal de personas físicas en España, así como para los contribuyentes con pagos por Impuesto sobre el Patrimonio elevados.

Léase bajo su propia responsabilidad:

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Ante los resultados de las recientes elecciones y las posibles modificaciones tributarias que puedan ponerse de manifiesto en los próximos meses (incluyendo la posible recuperación del impuesto sobre el Patrimonio, incluso en la Comunidad Autónoma de Madrid) creo que un post como este es muy necesario para aquellos grandes patrimonios que puedan estar nerviosos y se planteen un cambio de residencia urgente. En este sentido, si el “exit tax” que ha entrado en vigor recientemente no es suficiente para desanimar de situar nuestra residencia permanente en el extranjero, quizás sea buena plantear que la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio no tiene porqué suponer un elevado impacto financiero si se planifica correctamente.

Como ya comenté en una entrada anterior, los efectos tributarios de la inversión del patrimonio financiero en productos financieros de “reparto” y productos financieros de “acumulación” no se limitan al efecto de diferimiento fiscal en el IRPF que permite una optimización financiera en el pago de nuestros impuestos personales. Además, una correcta estructuración o planificación de las rentas que obtiene un contribuyente persona física con un alto patrimonio permite hacer más eficiente la tributación en su Impuesto sobre el Patrimonio, pudiendo obtener un ahorro de hasta un 80% de la cuota de este impuesto.

Aunque parece bastante anti-intuitivo (¿lo que gano en el IRPF afecta a mi Impuesto sobre el Patrimonio?) y es bastante desconocido entre el público (incluyendo a muchos contribuyentes con patrimonios elevados), el llamado límite conjunto de tributación IRPF-IP existe desde el Impuesto Extraordinario sobre el Patrimonio de las Personas Físicas aprobado por la Ley 50/1977, de 14 de noviembre. Actualmente, este límite de tributación viene regulado en el artículo 31 de la Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio, en los siguientes términos (por lo que nos afecta específicamente a la planificación del impuesto):

“Uno. La cuota íntegra de este Impuesto conjuntamente con las cuotas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, no podrá exceder, para los sujetos pasivos sometidos al impuesto por obligación personal, del 60 por 100 de la suma de las bases imponibles de este último. A estos efectos:

  1. a) No se tendrá en cuenta la parte de la base imponible del ahorro derivada de ganancias y pérdidas patrimoniales que corresponda al saldo positivo de las obtenidas por las transmisiones de elementos patrimoniales adquiridos o de mejoras realizadas en los mismos con más de un año de antelación a la fecha de transmisión, ni la parte de las cuotas íntegras del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas correspondientes a dicha parte de la base imponible del ahorro.

[…]

c) En el supuesto de que la suma de ambas cuotas supere el límite anterior, se reducirá la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio hasta alcanzar el límite indicado, sin que la reducción pueda exceder del 80 por 100.”

El corolario de este precepto es el siguiente:

– Con carácter general, la tributación por el Impuesto sobre el Patrimonio se podrá reducir (hasta en un 80%) en función inversa a la obtención de rentas en el IRPF (menos renta supone mayor beneficio fiscal y por lo tanto menos tributación en el Impuesto sobre el Patrimonio).

– No obstante, las ganancias patrimoniales derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales adquiridos al menos un año antes de su trasmisión no se tienen en cuenta a efectos del cálculo del límite de tributación (o dicho de otro modo, computan como 0).

– Recordemos que, como ya dijimos en su día, la obtención de intereses o dividendos de productos financieros de “reparto” genera rendimientos del capital mobiliario mientras que la extracción de liquidez de un Fondo de Inversión (producto de “acumulación”) a través de la venta de participaciones del mismo supone la generación de ganancias (y/o pérdidas patrimoniales), eficientes en el IRPF y, como vemos, también en el Impuesto sobre el Patrimonio.

Por lo tanto, con independencia del volumen de dichas ganancias, controlando y limitando el resto de rentas (es decir, sin necesidad de limitar la liquidez obtenida por el contribuyente), se podría tributar por la “cuota mínima” (20%) en el Impuesto sobre el Patrimonio. Conceptualmente, esta norma se puede traducir en una ecuación como la siguiente:

Cuota*IRPF + CIP ≤ 60% x BaseImponible*IRPF

* No computan Ganancias y Pérdidas derivadas de la trasmisión de elementos patrimoniales, con un periodo de generación superior a 1 año.

En caso de no cumplirse la ecuación, se reduciría la cuota del impuesto sobre el Patrimonio hasta que se equilibrasen los términos de la misma o la reducción alcanzase el 80% de la cuota “previa” del Impuesto sobre el Patrimonio. Éste es justamente el punto donde la optimización del impuesto es máxima y donde un buen trabajo de planificación da sus frutos.

De manera que sea más visual y fácil de entender, este beneficio fiscal se puede representar gráficamente de la siguiente forma:

Límite conjunto IRPF - IP (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre el Patrimonio)

De aquí se pueden extraer varias conclusiones relevantes:

– En el caso de no obtener ninguna renta en el IRPF (o cualquier volumen de rentas procedentes de Ganancias y Pérdidas derivadas de la trasmisión de elementos patrimoniales, con un periodo de generación superior a 1 año) nos situaríamos en el punto 0 del eje horizontal, lo cual supondría que nuestro pago por el Impuesto sobre el Patrimonio no sería el 100% de la cuota previa o teórica en función del valor de mi patrimonio, sino únicamente el 20% de dicha cuota (“cuota mínima”).

– Según obtuviéramos rentas en el IRPF, aparte de cualquier volumen de rentas procedentes de las Ganancias y Pérdidas indicadas, la tributación por el Impuesto sobre el Patrimonio se mantendría en el 20% de la cuota teórica (línea verde inicial) hasta un momento en el que la suma de ese 20% más la cuota de IRPF derivada de las rentas obtenidas supusiera el 60% del total de la base imponible en el IRPF (“umbral mínimo”).

– A partir de ese momento, cada euro de renta más que se obtenga supone una tributación efectiva del 60% para el contribuyente sumando ambos impuestos (“margen de planificación”).

– Por último, esta pendiente ascendente termina en el momento en que la suma de la cuota de IRPF y de la cuota teórica del Impuesto sobre el Patrimonio suponen el 60% de la base imponible del IRPF (“umbral máximo”). A partir de ese momento, la obtención de rentas adicionales no supone un incremento de la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio del contribuyente por haber alcanzado el máximo teórico del mismo en función del valor de su patrimonio (“cuota máxima”).

En conclusión, y resumiendo mucho, una adecuada planificación de las rentas y la liquidez puede suponer una gran optimización de la tributación de las personas físicas. Y recordemos que esta optimización fiscal se puede obtener sin ningún riesgo fiscal (cuestión pocas veces factible por depender de interpretaciones técnicas, en ciertos casos discutidas) por depender de una interpretación totalmente literal de la norma.

Espero que estas reflexiones sean de utilidad. En una futura entrada del blog espero poder mostrar los beneficios  que se pueden obtener de la aplicación de esquemas de planificación relativamente sencillos como el que explico aquí, mediante simulaciones reales a medio y largo plazo.

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Mayo 2015

¿Cuándo vender mi empresa?: Algunas reflexiones

La posibilidad de vender una (parte de) una empresa, llegado el momento es una de las más importantes decisiones en la vida empresarial y posiblemente económica de un empresario. Habitualmente, el empresario es inexperto en el proceso de venta de empresas y, además, una venta de empresa bien hecha consume muchos recursos puesto que el vendedor debe atender no sólo a las exigencias del “deal” sino también centrar una buena parte de su atención y esfuerzo  a la buena marcha de la empresa. Por ello, profesionalizar el proceso es clave para el éxito de la operación.

No obstante, no siempre se le da importancia a un paso previo que es analizar si se debe proceder a la venta de la empresa. La realidad demuestra que toda compañía tiene un momento óptimo para ser vendida, y es vital esforzarse en conocerlo y ser conscientes de ello para que la operación cumpla con todos los objetivos financieros y vitales de la familia. La ausencia de un sucesor adecuado, el potencial agotamiento futuro del negocio o del sector, las dificultades familiares, las peleas entre socios, la falta de capital o de financiación, entre otras, son situaciones que pueden indicar la necesidad de proceder a la venta del negocio antes de que el mismo pierda todo su valor por no poder capear a tiempo las dificultades Es decir, el momento de decidir vender o no, no siempre viene definido por la situación financiera o comercial del propio negocio, muchas veces tiene que ver con la situación vital del propio empresario y de su entorno.

En este sentido, he estado reflexionando sobre un artículo publicado por Genspring Family Offices que señala resumidamente tanto las consideraciones financieras como no financieras a plantearse para poder decidir sobre la posible venta del negocio. La segunda parte del artículo, en lo que respecta a las consideraciones no financieras comienza:

Even though the financial considerations of a possible sale can seem complex, the non-financial considerations for many families are more challenging. After many years of hard work and sacrifice, a business represents much more than a financial asset. The business itself may be part of the family’s identity.

The family often sees its role in the community in terms of its business. They harbor a sense of duty to employees and their families. They use the business to express their community involvement through economic development and work with charities and other groups. Consequently, their role in the community is linked with their business activities.

To Sell or Not to Sell: Considerations of Family Business

El momento de la venta de una empresa, no es una decisión que se deba dejar al azar o a sentimientos. La mente debe mantenerse fría para decidir cuándo es el mejor momento para vender tu empresa, pero el artículo remarca dos cuestiones que a mí siempre me han parecido muy relevantes cuando he comentado con un empresario la posibilidad de vender su negocio (estas consideraciones me he dado cuenta que son totalmente traspasables a altos directivos que quieren dejar sus posiciones para vivir una vida más tranquila con sus familias):

– ¿Está tu legado o tu autoconsideración ligada al negocio? O dicho de otra manera, ¿el negocio (o tu empleo) son la medida de tu autoestima y por lo que (crees que) se va a valorar tu trayectoria vital cuando ya no estés?

– ¿Sabes qué vas a hacer con tu tiempo cuando no tengas las exigencias de un empleo o de un negocio altamente exigente? El corolario de esta pregunta, como siempre señalo, es que el tiempo libre es MUY CARO, porque la forma más fácil de rellenarlo para alguien con un gran patrimonio es gastando, por lo que las necesidades de liquidez recurrente suelen incrementarse tras un evento de venta de empresa (o salida incentivada de un alto directivo). Por ello, suele ser conveniente tener proyectos vitales a medio y largo plazo que ocupen nuestro tiempo y nuestra mente.

Espero que estas reflexiones sean de utilidad a quienes se encuentren en estas situaciones.

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Mayo 2015

Asesores independientes y banca privada

Ayer leí un artículo de hace un par de semanas de la web http://www.fundspeople.com sobre las relaciones entre los asesores financieros independientes, principalmente agentes y EAFIs, y las entidades financieras principalmente de banca privada con las que trabajan:

Las bancas privadas son conocedoras de la importancia que tienen los canales indirectos para expandir su mensaje de valor añadido en el asesoramiento y gestión de altos patrimonios a lo largo y ancho de España. Por eso, en el marco del Think Tank BNY Mellon, tres responsables y directivos del negocio de banca privada en España dan su visión sobre la oportunidad que se les abre a las entidades para canalizar parte de su negocio más allá de su propia red y sus banqueros privados en plantilla.

¿Agentes o EAFI? La banca privada analiza con quién ir de la mano fuera de sus redes

A mí me parece que el asesoramiento independiente es el camino que ha de seguir el segmento de banca privada de las entidades financieras si quiere ser algo más que un mero apéndice de la banca minorista / de empresas en el que se “colocan” productos a los grandes patrimonios. Y este asesoramiento independiente, cada vez más debe tender a realizarse a través de profesionales sin vinculación laboral con las entidades financieras, como cautela adicional ante los conflictos de interés.

Dicho esto, no obstante, creo que en el artículo olvidan mencionar a un asesor externo, quizás minoritario y menos importante a nivel de relación directa con la banca privada actualmente, pero que creo que podría llegar a ser una gran vía de apalancamiento comercial para las entidades (entidades financieras, agentes y EAFIs, indistintamente) si se manejase y desarrollase adecuadamente: el prescriptor (principalmente abogados, asesores fiscales y multi family offices) que puede aportar conocimiento comercial de forma recurrente, sin entrar en conflictos comerciales con la entidad por ser negocios totalmente autónomos y con un coste fijo prácticamente nulo para dichos operadores principales en el segmento de banca privada (las propias entidades financieras, los agentes y las EAFIs)

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Mayo 2015

Fundamentos de planificación fiscal patrimonial en España

Tras una entrada anterior tratando el tema de la planificación fiscal del patrimonio financiero me he dado cuenta de que, si no por el tejado, al menos sí he comenzado el edificio por el primer piso. Por ello, espero que con esta entrada pueda poner los cimientos de los temas de planificación fiscal (además de otros muchos temas de administración, gestión y organización del patrimonio que quiero tratar) que me gustaría tratar en profundidad en futuras ocasiones.

Como les suelo decir a mis alumnos, la planificación fiscal es lo más bonito del derecho si te gusta hacer puzzles. Eso sí, unos rompecabezas algo especiales en los que los tamaños de las piezas, sus formas, conexiones e incluso el resultado final son mutables, variables en el tiempo (en función de la propia evolución de la legislación vigente) y variables en función del resultado buscado o más bien del beneficiario de la planificación (no es lo mismo planificar sobre las necesidades de un deportista de 30 años que sobre las de un empresario de 70 años).

Además, los problemas de planificación fiscal requieren no sólo de un conocimiento exhaustivo de la normativa concreta de cada impuesto, sino también de las relaciones o puntos de conexión existentes entre los diversos impuestos que son los que permiten “navegar” entre diferentes opciones económicas con el fin de obtener un ahorro fiscal. Y por otra parte, no hay que olvidar que en la planificación fiscal es fundamental disponer de conocimientos de derecho civil y mercantil que permitan determinar a priori si una solución eficiente a efectos fiscales es posible desde un punto de vista de derecho sustantivo de la persona física o jurídica.

En definitiva, la planificación fiscal tal y como yo la veo, trata de traducir a números concretos la fiscalidad aplicable a diversas opciones económicas. Esta traducción de leyes a cifras permitiría seleccionar entre dichas opciones sobre la base de criterios lo más claros y objetivos posibles.

En España, cuando hablamos de planificación fiscal patrimonial, estamos hablando fundamentalmente de tres impuestos principales:

– Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (“IRPF”).
– Impuesto sobre el Patrimonio (“IP”).
– Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (“ISD”).

Dado lo complicado que resultaría enumerar todas las conexiones entre los principales impuestos, creo que el siguiente gráfico puede trasmitir una idea de los “nodos” más importantes a tener en cuenta:

Este esquema intenta señalar las principales estrategias de planificación, bien en cada impuesto individualmente considerado (esquemas de diferimiento fiscal en el IRPF a través de “vehículos de acumulación“) o bien en los puntos de contacto entre estos impuestos (por ejemplo, el límite conjunto de tributación entre IRPF e IP, que espero tratar en la próxima entrada del blog).

Por último, como se puede observar, no coloco en la enumeración anterior al Impuesto sobre Sociedades (“IS”) en la medida en que no es tanto un objeto de la planificación, como la herramienta que nos permite optimizar algunas estructuras mediante la utilización de sociedades en la planificación patrimonial / empresarial. Por otra parte, no nos podemos olvidar de todos los demás impuestos (principalmente los impuestos indirectos como el IVA o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados) que, si bien no suelen tener tanta importancia en la estructura patrimonial recurrente de una persona, sí que pueden afectar a cualquier cambio estructural en el contexto de la implementación de una solución fiscalmente eficiente.

Como decía, en las próximas entradas de planificación fiscal trataré de explicar en detalle cada una de las estrategias de planificación señaladas en el gráfico desde una perspectiva eminentemente práctica. Espero que, no obstante, esta breve introducción a lo que es la planificación fiscal sea de interés y utilidad.

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Mayo 2015

La relación de un family office con sus clientes

Mientras sigo “rumiando” una nueva entrada de planificación fiscal, no he podido resistirme a compartir un artículo estupendo de la web www.abctradernews.com sobre las relaciones entre los clientes y los family offices.

Visión, liderazgo, transición, gobernanza, seguridad financiera, gestión de riesgos, integración de la información y sostenibilidad y formación son los ocho aspectos en lo que las familias esperan colaboración por parte de sus family offices, según se desprende del estudio que Family Office Exchange (FOX) presentó en Miami con motivo de la celebración del FOX Wealth Advisor Forum, que reunió a más de un centenar de representantes de family offices en el hotel Biltmore.

Que la visión, misión y valores de la firma estén en consonancia con los suyos, que su oferta de servicios esté alineada con sus necesidades y que sus acciones e interacciones soporten estos valores, son el primer deseo las familias. […]

Las 8 peticiones de las familias a sus family offices

(el original parece que viene de fundssociety)

Como se puede ver, y a mí me ha asombrado mucho, más allá de los conocimientos técnicos (que se dan por supuestos en este negocio) las familias suelen pedir a sus asesores una gran implicación en el propio funcionamiento y dirección estratégica de la familia y de sus objetivos a largo plazo. Es decir, un verdadero “asesor de cabecera”.

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Mayo 2015

Fondos de inversión y SICAV

En la anterior entrada del blog comentábamos la diferente fiscalidad de los productos financieros de “reparto” y de “acumulación“. En esta pretendo hablar de los dos principales productos de “acumulación” financieros a efectos fiscales: Los Fondos de Inversión y las SICAV (“Sociedad de Inversión de Capital Variable”), detallando las principales similitudes y diferencias (dejamos para un momento futuro la regulación especial de los “unit-linked” o seguros financieros de vida y superviviencia) con el fin de determinar las principales ventajas y desventajas de cada vehículo en la planificación patrimonial del patrimonio financiero.

1. INTRODUCCIÓN.

Ambos vehículos de inversión son Instituciones de Inversión Colectiva (en activos financieros) que están regulados a nivel europeo a través de la normativa UCITS (“Undertakings for Collective Investment in Transferable Securities“) y a nivel español a través de la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva y su Reglamento de desarrollo.

Los fondos de inversión son Instituciones de Inversión Colectiva configuradas como patrimonios separados sin personalidad jurídica, gestionados y controlados por Sociedades Gestoras de Instituciones de Inversión Colectiva (“SGIIC”). En este caso, los partícipes del fondo no tienen, en términos generales, control sobre el funcionamiento y decisiones de inversión del mismo.

Por otra parte, las SICAV son un tipo de Sociedades Anónimas con personalidad jurídica que requieren de de un capital social mínimo de 2,4 millones de euros. Las SICAV también deben estar gestionadas en cuanto a las decisiones financieras por una SGIIC, pero sus accionistas, a través de la junta general, sí tienen control sobre el funcionamiento de la entidad.

2. PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE ESTOS VEHÍCULOS.

La principal limitación de estos vehículos de inversión es la obligación de respetar las limitaciones a las inversiones, básicamente cumplir con una adecuada liquidez y diversificación de inversiones y no superar los límites de concentración establecidos por las normas señaladas. Además existen determinadas limitaciones en cuanto a los productos concretos en que pueden invertir estas entidades. Estos límites se controlan desde la sociedad gestora y la depositaria de la IIC, siempre bajo supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Adicionalmente, estos vehículos de inversión requieren para su constitución y ulterior funcionamiento que consten con al menos 100 partícipes / accionistas.

A efectos fiscales, ambos tipos de IICs tributan en el Impuesto sobre Sociedades al tipo del 1% sobre los beneficios obtenidos, teniendo en cuenta que de acuerdo al Plan General Contable (y la Circular 3/2008, de 11 de septiembre, de la CNMV) las inversiones de estos vehículos deben valorarse a valor razonable a final de cada ejercicio, por lo que la tributación se devengará también sobre las plusvalías (y minusvalías) latentes de dichos activos. Por ello la inversión financiera realizada a través de una IIC permite al gestor tomar las decisiones de inversión basándose puramente en criterios financieros objetivos, sin que la fiscalidad sea un freno o un estímulo para ello.

Por otra parte, la venta de las participaciones / acciones en las IICs tributará en el IRPF del inversor persona física como ganancia o pérdida patrimonial como ya vimos en el post anterior. No obstante, la Ley 35/2006 establece un régimen fiscal especial para los inversores en estas entidades (“régimen de traspasos” regulado actualmente en el artículo 94 de la Ley 35/2006 del IRPF) que permite la reinversión del importe recibido en otra IIC, difiriendo la tributación generada en la venta hasta el momento futuro en que se efectúe el rescate efectivo de la liquidez (si bien en el caso de las SICAV este régimen sólo aplica cuando la entidad tiene al menos 500 accionistas, si el transmitente no ha poseído más de un 5% del capital durante los anteriores 12 meses).

Como se puede observar, la tributación del 1% de las IICs no es ningún privilegio fiscal, pues ese 1% es adicional a la tributación que se pondría de manifiesto al retirar la liquidez del vehículo de inversión. Evidentemente, el beneficio obtenido a coste de ese pago adicional de un 1% en impuestos es el diferimiento fiscal que permite una mayor eficiencia financiera (aunque en algunos casos, sí que se puede producir un efectivo ahorro fiscal, por ejemplo planificando correctamente la denominada “plusvalía del muerto“).

En el caso de un inversor persona jurídica sí pueden existir diferencias en cuanto a su tributación en función de la efectiva contabilización de las inversiones en FIs o SICAV, dependiendo del porcentaje de participación del inversor persona jurídica en el vehículo: bien como cartera de negociación, como activos disponibles para la venta o, incluso, como empresas del grupo, multigrupo y asociadas. En estos casos, un estudio individualizado suele ser recomendable antes de acometer la inversión dadas las repercusiones que la misma puede tener en otros impuestos como el Impuesto sobre el Patrimonio o el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

3. LUCES Y SOMBRAS DE LAS SICAV.

No obstante todo lo anterior, es evidente que en el imaginario colectivo los FIs y las SICAV no son vehículos comparables. En la actualidad y desde ya hace bastante tiempo las SICAV han sufrido una campaña de desprestigio sobre la base de que son vehículos únicamente para ricos. Si bien estrictamente esto no es cierto puesto que estas sociedades tienen liquidez en el mercado (usualmente a través del MAB -Mercado Alternativo Bursátil-) y cualquier inversor puede adquirir acciones en una SICAV, es cierto que la participación de una única persona, o familia, con porcentajes muy elevados (usualmente por encima del 95%) en el capital de una SICAV sí que pueden dar la impresión de ser vehículos específicos para grandes fortunas.

En estos casos inicialmente se completó el requisito de los 100 accionistas a través de los llamados “mariachis“. Estos suelen ser empleados de la entidad financiera donde estén depositados los títulos de la SICAV a los que se les regala una acción de la misma, con el fin de cumplir formalmente con el citado requisito de volumen de accionistas, sin afectar materialmente al control de la sociedad. Si bien este sistema es el que fue utilizado originalmente en la mayoría de las entidades, en los años 004 y 2005 la Inspección de Hacienda realizó diversas comprobaciones en este sentido, emitiendo liquidaciones tributarias a múltiples SICAV y requiriendo el pago del Impuesto sobre Sociedades general al considerar que el requisito de los 100 accionistas no se cumplía efectivamente. Esta campaña fue suspendida a través del Parlamento cuando el 30 de junio de 2005 PP, PSOE y CiU acordaron traspasar la competencia para inspeccionar a las SICAV de la Inspección de Hacienda a la CNMV. Esto significó que se anularon las liquidaciones tributarias y que el control de la CNMV ha sido distinto por cuanto, en la actualidad, cuando una SICAV no tiene 100 partícipes se le da un plazo para que los reuniese.

En la actualidad, sin embargo, hay que advertir que al menos las grandes entidades financieras por volumen de SICAV gestionadas / depositadas ya no siguen este sistema de “mariachis” sino que aplican diversos sistemas de difusión accionarial entre clientes de la entidad. Por ello, si bien todavía la gran mayoría de las SICAV en España pertenecen en su práctica totalidad a individuos o familias concretas (con notables excepciones) también es cierto que el cumplimiento de los requisitos se realiza de una forma más trasparente y honesta en aquellas entidades financieras con mayor volumen de SICAV gestionadas.

4. CONCLUSIÓN

Por todo lo anterior se puede observar que no existen sustanciales diferencias entre los FIs y las SICAVs en cuanto a su funcionamiento y fiscalidad pudiendo conseguirse los mismos objetivos de planificación (el tipo de gravamen, el diferimiento en la tributación definitiva, la compensación de pérdidas, etc…) utilizando ambos vehículos.

Comparacion Fondos de Inversion - SICAV

No obstante, sí que hay que advertir que existen diferencias sustanciales en cuanto a la política de inversión del inversor y sus preferencias en cuanto a la implicación en la determinación y seguimiento de las inversiones. Principalmente:

– La inversión a través de una cartera diversificada de Fondos de Inversión permite una mayor protección en cuanto al riesgo de gestión, por cuanto en que cada vehículo podremos contar con equipos de gestión diferentes. Además, la inversión a través de Fondos de Inversión permite gestionar con mayor flexibilidad la desalineación de la política de inversión de un fondo concreto con los intereses del inversor en cuanto a rentabilidad, riesgo o perspectivas del entorno económico a través del régimen de traspasos sin impacto fiscal en sede del inversor persona física. Esta mayor flexibilidad y y protección se ven compensadas, sin embargo, con un menor control sobre la tipología de inversiones subyacentes en el vehículo (únicamente podremos acceder a las posiciones más relevantes del Fondo en función de la recurrencia con que se emitan los informes de la gestora).

– Por otra parte, la inversión de un gran patrimonio familiar a través de una inversión conjunta y mayoritaria en una SICAV permite un mayor control sobre la política de inversión y la orientación a los mercados de a cartera mediante un control más o menos rígido de las personas encargadas de la gestión de la SICAV y una inmediatez mayor a efectos de disponer de la información sobre dicha cartera de inversión actualizada. No obstante, la dificultad de que una SICAV “familiar” cuente con una difusión accionarial superior a 500 accionistas limita las posibilidades y flexibilidad en la desinversión tanto a efectos operativos (muchas veces la necesidad de liquidez por encima del límite mínimo de 2,4 millones de capital social puede requerir la efectiva disolución de la SICAV con elevados costes operativos y fiscales) e implica la generación de impacto fiscal al no poder aprovechar el régimen de traspasos entre IICs.

Por todo ello, es evidente que la planificación del patrimonio financiero personal y familiar debe tener en cuenta mucho más que la mera eficiencia fiscal (aunque sin duda esta es una de las cuestiones más relevantes), por lo que cualquier decisión de este tipo debe estar bien asesorada sobre la base de todos los condicionantes personales y familiares concretos, no pudiéndose dar, a priori, soluciones genéricas para todos los perfiles.

Por supuesto se aceptan comentarios y, si te parece interesante, COMPÁRTELO.

Abril 2015